Så er det vel på tide lige at fremhæve min egen kæphest her på bold.dk - eftersom kæphesten nu endelig har fået en anerkendelse i sit hjemland med det nye stadion i Valparaiso opkaldt efter sig..Bedre en Beckenbauer, Baresi, Scirea eller nogen anden der hævder at være en libero.
http://ilovechile.cl/201…raiso/63476Grandes jugadores sudamericanos: Elías FigueroaQuien llegara a ser considerado uno de los mejores defensores de la historia pese a que nadie daba nada por él en su niñez, llega hoy a la sección de LR! destinada a recordar la carrera de ídolos surgidos en esta parte del continente.
Este crack nació en la ciudad chilena de Valparaíso el 25 de octubre de 1945. Sin embargo, nadie en su familia podía imaginar la exitosa carrera que Elías construiría con el paso de los años, debido a complicaciones de salud que lo afectaron desde su más temprana edad. Primero, una difteria le ocasionó problemas a su corazón, y tiempo más tarde los médicos descubrieron que era asmático; ello derivó en un par de mudanzas para su familia (primero fueron a Quilpué y luego se afincaron en Villa Alemana), mientras el niño Figueroa empezaba a mostrar talento con la pelota, pero los facultativos le prohibieron la práctica del fútbol y hasta llegaron a arriesgar que no sería un pibe “normal”.
Sin embargo, a los ocho años ingresó al club Alto Florida (de Quilpué) y fue puliendo sus condiciones innatas hasta cumplir los catorce, cuando pasó al Deportivo Liceo de la misma ciudad. Pasó allí sólo un año, ya que gracias a contactos de su padre con el ayudante de campo del Santiago Wanderers -Víctor Parra- consiguió una prueba en el club que es habitué de la primera división chilena. Quedó seleccionado y en cuestión de meses, Figueroa había pasado de jugar con amigos en el barrio a ser sparring del Brasil que ganaría la Copa del Mundo disputada en su tierra. Seguramente, marcar a tipos como Pelé, Garrincha y Didí a tan temprana edad fue una experiencia que le sirvió, y mucho de cara a su futuro.
Más allá de tener contrato con el tradicional equipo de Valparaíso, se tuvo que ir a préstamo para debutar en la primera categoría trasandina (estaba tapado por Raúl Sánchez, mundialista chileno en el ´62), cosa que hizo vistiendo los colores de Unión La Calera -club habitué de la segunda división-. Ya había dejado de jugar como volante derecho (por consejo del técnico argentino José Pérez, de las inferiores del SW) para pasar a desempeñarse como marcador central, el puesto en el cual tendría reconocimiento a nivel mundial. Con el equipo cementero jugó su primer partido el 26 de abril de 1964 y ese mismo año, nada menos que en un triunfo ante el Colo Colo y en pleno estadio Nacional dio claras muestras de su calidad pese a la juventud que tenía.
“Estamos frente a un muchacho de diecisiete años que juega como un crack maduro, desde hoy yo no puedo más que llamarlo Don Elías Figueroa”, con esas palabras de un exaltado Hernán Solís -locutor radial-, nacía la leyenda de marcador central chileno.
Luego de dos temporadas jugando en gran nivel (ya había retornado al Santiago Wanderers) y de su buen rendimiento en el Sudamericano de 1967 hecho en Uruguay, al poco tiempo Independiente, Huracán y Peñarol querían hacerse de los servicios de la promesa chilena. Cuando todo parecía indicar que el tipo terminaría en el club de Avellaneda, el ese entonces vicepresidente “Carbonero” -Washington Cataldi- lo secuestró (?) y se lo llevó para Montevideo. Tal vez, Figueroa lejos estaba de imaginar que una gran etapa en su carrera estaba por comenzar.
Eso fue así, ya que si bien Peñarol no pudo repetir en la parte final de la década del ´60 la obtención de la Copa Libertadores (trofeo logrado en 1960, 61 y 66), Elías se coronó bicampeón uruguayo, fue titular en el equipo que en 1969 ganó la “Supercopa de Campeones” -ante el Santos de Pelé- y además fue elegido sistemáticamente como el mejor en su puesto a nivel nacional. Tuvo la oportunidad de llegar a la final de la Libertadores, pero en la edición del ´70 Estudiantes le ganó al “Aurinegro” por un ajustado 1-0 en el global de los 180 minutos y frustró su sueño de alcanzar el máximo trofeo americano.
Pero al “Manya” le llegó el ocaso, tuvo dificultades económicas y debió desprenderse de casi todas las figuras que lo habían erigido en uno de los mejores equipos del mundo en aquellos años. Fue entonces que Figueroa recibió dos ofertas muy disímiles: una del Real Madrid y otra del Internacional de Porto Alegre.
La Europa futbolística no era la misma de hoy, obviamente, y por ello muchos jugadores sudamericanos no veían con malos ojos mudarse a Brasil. De hecho, estamos hablando de fines de 1971 y en ese entonces, el planeta fútbol (?) estaba rendido a los pies de los campeones del mundo.
Tipos como Pelé, Gerson, Tostao, Jairzinho, Rivelino, todos ellos jugaban y prestigiaban la liga brasileña, lo que sumado al buen contrato ofrecido por la dirigencia del Inter, llevaron a Elías a decidirse por su oferta, lo cual fue tomado con profunda decepción por los hinchas peñarolenses, quienes molestos por la falta de capacidad de la dirigencia para retener a uno de sus últimos ídolos, se juntaron masivamente en la sede del club a romper los carnets de socios. Muy pronto se convirtió en referente del vestuario “Colorado”, y con su calidad en defensa fue una ayuda notable para que el equipo más popular de Porto Alegre -grande a nivel estadual pero siempre a la sombra de cariocas y paulistas- obtuviera su primer Brasileirao en 1975; pero tan bueno era el nivel de ese equipo -en el que jugaban el arquero Manga, Paulo Roberto Falcao y Paulo César Carpegiani- que en el ´76 repitió la consagración y se transformó así en el primer club en obtener el bicampeonato a nivel nacional.
Quedó pendiente la deuda de ganar la Libertadores con el club de Porto Alegre -el chileno jugó la edición del ´76 más no la del año siguiente-, pero en la fase de grupos el conjunto de Belo Horizonte se tomó revancha de la final perdida a nivel local y lo eliminó, ya que sólo pasaba el ganador de cada una de las zona a las siguiente fase. Cabe destacar que como local el Cruzeiro ganó 5 a 4 en el Mineirao y como visitante los de camiseta azul vencieron por 2 a 0, poniendo proa a la clasificación y a una copa que ese año ganarían por primera vez.
Su participación en el primer título tiene su momento más recordado justo en la final, ese momento en donde suelen aparecer los grandes. En el encuentro decisivo ante el Cruzeiro -jugado en el “Beira Río”, el 15 de diciembre del ´75- metió el único gol del encuentro, de cabeza. Pero ese tanto quedó en la historia como “el gol iluminado”. ¿Por qué ese nombre? Ya caía el atardecer en la ciudad “Gaúcha”, cuando a los quince minutos del complemento, justo en el sector donde saltó Figueroa apareció un haz de luz mientras el resto del campo estaba casi a oscuras… un fenómeno al que nadie le encontró explicación hasta la fecha y a partir del cual muchas personas llevaban a sus hijos enfermos a las prácticas para que el zaguero los curase con sus supuestos “poderes”.
A fines de ese año ganó el premio a mejor jugador del campeonato, así como también obtuvo en varias de las seis temporadas que jugó en tierra brasileña, la distinción al mejor zaguero del torneo. Como si eso fuera poco, siendo defensor logró llevarse tres veces consecutivas el galardón otorgado al mejor futbolista de Sudamérica (1974, 1975 y 1976), sucediendo en la lista nada menos que a Edson Arantes de Nascimento.
Alguna vez, el escritor y poeta brasileño Nelson Rodrígues escribió sobre él: “Elegante como un conde con smoking y peligroso como un tigre de bengala, Elías Figueroa fue el zaguero perfecto”. Pese a estar en el mejor momento de su carrera y casi en la plenitud de la edad para un futbolista, a comienzos de 1977 decidió irse del club con el que había ganado los seis estaduales que disputó y pegó la vuelta a su tierra natal, para participar del campeonato chileno tras diez años de ausencia.
Pero no se puso la camiseta de uno de los grandes. Arregló con el Palestino, un club para nada habituado a pelear arriba, aunque su llegada colaboró -y mucho- para que en esa misma temporada el equipo se alzara con la Copa de Chile, siendo esta la segunda luego de la lograda en el ´75. Aunque ahí no terminaba la historia: en 1978 los “Árabes” dieron el batacazo y ganaron la liga (por segunda y última vez hasta ahora), por lo que Figueroa se daba así el gran gusto de ganar un torneo de todos contra todos en su país de origen. Cabe destacar que ese equipo se mantuvo invicto hasta el año siguiente, por lo que con 44 cotejos sin conocer la derrota tiene una marca que no ha sido superada hasta el momento en el fútbol trasandino.
Figueroa jugó la Libertadores del ´79 (en la que su equipo fue eliminado en semifinales por el futuro campeón, Olimpia) y siguió en la institución hasta finales de 1980, cuando fue tentado para ser parte de la NASL yanqui, y firmó contrato con el Fort Lauderdale Strikers, conjunto del cual eran parte otras estrellas mundiales como Gerd Müller y Teófilo Cubillas. Solamente un año estuvo allí y logró el subcampeonato ante el famoso Cosmos, y aunque de cuatro países en los que jugó, Estados Unidos fue el único en el que no festejó un título, seguramente eso poco le debe haber importado teniendo en cuenta la cantidad de guita que debe haber embolsado el bajo nivel de esa liga.
Solamente una temporada duró la experiencia estadounidense de Elías, quien en 1982 volvió a su tierra y llegó a Colo Colo. Pero solamente jugó tres meses, retirándose luego de un clásico que terminó 2 a 2 ante la Universidad de Chile, jugado el 1º de enero del ´83. El hombre que durante casi dos décadas había hecho del área su dominio, entendía que había llegado el momento del descanso.
Elegido por la FIFA como el octavo mejor jugador sudamericano de la historia, Figueroa también se encuentra dentro de los cien mejores del mundo de todos los tiempos, según los que habitualmente le toman la leche al gato (?) el ente rector del fútbol mundial. Los pies de Don Elías están grabados en el “Paseo de la Fama” del Estadio Maracaná, en otra clara muestra de lo grosso que fue este hombre para el mundo del fútbol.
Reconocido en forma casi unánime como el mejor futbolista chileno de todos los tiempos, es considerado en el puesto de defensor central como uno de los mejores de la historia (“El área es mi casa y en ella entra solamente quien yo quiero” era su frase predilecta a la hora de definirse), en ese selecto grupo que integran Beckenbauer, Baresi y Passarella, entre otros. Su característica principal era cortar el ataque rival e inmediatamente salir jugando desde el fondo con total elegancia. Se destacaba por una fuerte personalidad -fue capitán desde el segundo tiempo de su debut en el Inter y ya jamás dejó la cinta-, pero eso no era óbice para demostrar una gran caballerosidad en el campo de juego. De técnica privilegiada y gran liderazgo, Figueroa (quien medía 1,84 mts. de altura) tenía un cabezazo muy potente que más de una vez le permitió llegar al gol.
Internacional con la selección chilena durante dieciséis años (totalizó 47 partidos oficiales), pudo darse el gran gusto de jugar tres mundiales, lo que no cualquiera. Tal vez le haya quedado el gusto amargo de haberse ido en la primera ronda de Inglaterra ´66, Alemania ´74 y España ´82, pero convengamos que sus compañeros demasiado no lo ayudaban para que ocurriera lo contrario (?). Sin embargo, pese a las pobres performances de conjunto pudo destacarse a nivel individual, dado que fue bastante elogiado por la prensa internacional luego de su primer mundial -en el que apenas tenía 20 años de edad- y en el segundo logró ser parte del “Equipo ideal” pese a que su equipo apenas disputó los tres partidos de la primera fase.
“Es uno de los más grandes defensores de la historia”. ¿Quién lo dijo? Un europeo que del arte de defender sabía un rato largo… luego de semejante elogio viniendo de su parte, no hay que explayarse demasiado para justificar los motivos por los cuales el gran Elías Ricardo Figueroa Brander no podía quedar afuera de esta sección.
Elias FIGUEROAFigueroa, Chile´s defensive commanderIn the days before their debut at the 1962 FIFA World Cup Chile™, Brazil had several training games against a young Santiago Wanderers side from Valparaiso, a seaport barely 10km from their base in Vina del Mar, where they were due to play Mexico in their opening game. During these sessions, one young Chilean stood out and left a lasting impression on Pele and Co – no mean feat, given that A Seleção had won the world title four years earlier in Sweden and would retain it just a few weeks later.
Fast forward to the 1974 FIFA World Cup in Germany, and that promising 15-year-old was by then a proven winner and every bit a man. So assured was he in fact, that he liked to tell people: “The area is my domain, and I decide who enters it.”
At that juncture in Elias Figueroa´s career, few would have disagreed with the assertion. His anticipation and reading of the game was already beyond reproach, while his leadership skills, ability in the air and composure on the ball were recognised the world over. To give one example, at Germany 1974, he was hailed as the competition’s best defender and named alongside Franz Beckenbauer at centre-back in the tournament´s Best XI.
"Figueroa is the best Chilean player of all time, and probably the finest central defender in the history of football in the Americas," Pele has gone on record as saying. That debate aside, no one could dispute that, from the centre of defence, he revolutionised football in his homeland, winning praise and personal accolades both with his country and the clubs he represented, where he invariably became captain.
Adversity as motivationBorn in Valparaiso on 25 October 1946, Figueroa had quite a happy childhood, notwithstanding persistent health issues. Up until the age of seven, he suffered from heart and asthma-related problems, which severely limited the physical activity he could do.
Then at 11, doctors diagnosed the onset of polio, which he would eventually overcome, but not before practically having to learn to walk all over again. “All that made me stronger,” he has always said of that experience.
“I changed my mindset and set myself short-term goals. In the end I overcame all the challenges.”By the time he was 14, he was already making a name for himself on the right side of midfield with Club Deportivo Liceo. The following year Figueroa sailed through a trial with local side Santiago Wanderers, where he first began playing in central defence.
Figueroa is the best Chilean player of all time, and probably the finest central defender in the history of football in the Americas.
Pele After making rapid progress and impressing during that training game against Brazil, the player was soon pleading for first-team football. However, blocking his path was Raul Sanchez, himself a cornerstone of the Chile side that reached the semi-finals of the 1962 FIFA World Cup, so the teenager agreed a loan move to Union La Calera.
His eagerly awaited top-flight debut arrived in April 1964, and it was after a game later that season against Colo Colo that he earned the first of his many nicknames. Describing his performance, a local radio commentator said of the precocious defender: “We’re looking at a kid of 17 who plays like a seasoned top pro. After today we’ll have to call him ´Don´ Elias Figueroa.” Unbeknownst to the broadcaster, the moniker would become known around the world.
First FIFA World Cup and a move to UruguayFigueroa rejoined Wanderers in 1965, the same year he made his senior debut with the national team. He was soon a regular in the squad that were preparing to compete at the following year’s FIFA World Cup in England, and he would eventually travel to the tournament. Despite being just 19, it was no surprise to see him win a starting berth at the finals. And though Chile failed to survive the initial group phase, Figueroa again stood out, justifying his latest nickname
La Muralla Roja (the Red Wall).
On his return, a host of clubs were clamouring for his signature, but it was Uruguayan giants Penarol who won the race. The centre-back quickly made a first-team place his own in a squad replete with big-name stars. Playing alongside the likes of Ladislao Mazurkewizs, Nestor Goncalves, Alberto Spencer and Pedro Rocha, he helped Los Aurinegros lift back-to-back league titles in 1967 and 1968 as well as the Intercontinental Champions Supercup in 1969. Don Elias was especially effective in the final of the latter, seeing off the threat of a Santos side featuring Pele.
It was a time of uncompromisingly tough games, the type Figueroa revelled in. Reminiscing about the era several years later, the player said: “In one match against Racing de Avellaneda I intercepted a cross with a diving header but took a kick in the head from [Alfio] Basile in the process. I remember coming to in the showers afterwards and asking someone how the game had finished, only to be told I’d been out there the whole 90 minutes.”
Turning down Europe for the Beira RioIn late 1971, Figueroa turned down a concrete offer from Real Madrid, opting instead to sign for Internacional de Porto Alegre. Many of the game’s finest players were plying their trade at the time in the Brazilian league and the Chilean star wanted to measure himself against them.
In 1973 Figueroa was instrumental in securing La Roja’s place at the following year’s FIFA World Cup in Germany. After seeing off Peru, Chile faced an intercontinental play-off against the former USSR, who had won bronze at the Men´s Olympic Football Tournament in Munich the previous year.
Don Elias was simply magnificent in his side’s 0-0 draw in the first leg in Moscow, prompting his team-mate and goalkeeper Juan Olivares to say afterwards:
“In the air he fought like a lion. If he jumped with two Russians, the ball would be his when he came down.” With Russia declining to travel to Chile for the return leg, citing the political situation generated by the recent military coup, La Roja qualified for Germany without having to play a second game. At the finals themselves, the defender’s star rose even higher, this despite another early elimination. Perhaps the best tribute of that era came from Beckenbauer, who famously said: “
I’m the European Figueroa.” After being named South American Footballer of the Year in 1974, an accolade he would claim again the following two years, he enjoyed another landmark achievement by winning the 1975 Brazilian national championship as captain of Inter. In the final against Cruzeiro, a ray of sun famously found a gap in the clouds and illuminated the precise spot in the Beira Rio penalty area where Figueroa rose to head the title-winning strike.
A homecoming and goodbye The legend of the Gol Iluminado, as it become known, earned the player near mythical status, which he sometimes found hard to handle. It was perhaps why in 1976, after another Brazilian championship title, Figueroa decided to return to Chile. He bade farewell to Brazil as a bona fide idol, as his former boss at Inter, Rubens Minelli, could attest:
“If you asked me to compare Don Elias to someone, I couldn’t give you an answer," the revered coach once said.
His return home was not to one of his country’s big clubs, but rather to the modest outfit Palestino. With Figueroa marshalling the defence, Los Árabes won the Copa de Chile in 1977 and the league championship the following year, in the process going 44 games unbeaten – a record that still stands. In 1981 he signed for Fort Lauderdale Strikers in the NASL, where he enjoyed a season alongside the likes of Gerd Muller and Teofilo Cubillas.
A year later he was back home for good, this time signing for Santiago powerhouses Colo-Colo. The decision to return had much to do with La Roja’s ultimately successful bid to reach the finals of Spain 1982, where Figueroa became the first, and to date only, Chilean player to take part in three FIFA World Cups. On 1 January 1983, after a 2-2 draw against Colo-Colo´s arch-rivals Universidad de Chile, Figueroa finally called time on his playing career.
Personal awards and recognition of his standing in the game continued long after his retirement, but so too did the search for someone to command the penalty area with such distinction.