Snuppet fra San Lorenzo´s hjemmeside.
Sobrevuelos: "No temo nada. No espero nada. Soy libre"
Publicado por: Viggo Mortensen Columnista, | Ultima Actualizacion: 8 de octubre de 2012 a las 00:18
Viggo, desde la isla de Creta donde está filmando su nueva película, atento a la actualidad del equipo.
SOBREVUELOS "No temo nada. No espero nada. Soy libre"
Escribo desde la isla de Creta, donde estoy trabajando en un rodaje, a miles de kilómetros de Boedo. Mis comentarios son como siempre los de un hincha más, pero es cierto que tengo el privilegio de contar con esta columna para comunicarme sobre los partidos que veo en mi pantallita, sobre lo que leo, lo que pienso. La cita que uso para titular a esta entrega es el epitafio del gran escritor griego, Nikos Kazantzakis, que está enterrado en Heraklion, su ciudad natal. Él solo fue reconocido mundialmente cuando se estrenó la película "Zorba el griego" en 1964, basada en su novela Alexis Zorbas, pero ya había sido publicado mucho antes, en 1906, y su exploraciones existenciales anticiparon a las de Albert Camus y Jean-Paul Sartre, entre otras grandes figuras literarias y filosóficas del siglo XX. En 1957 perdió el Premio Nobel por un solo voto. El ganador, el mismo Albert Camus, dijo que el premio lo había merecido Kazantzakis mil veces más que él. Estudió filosofía en Paris y viajo muchísimo por todo el mundo, pero siempre volvió a Grecia. Toda su vida siguió siendo un hombre orgulloso de sus raíces cretanas. Siempre luchó para entender e intentar reconciliarse con las contradictorias experiencias filosóficas, políticas y religiosas de su vida. Por un lado se sacrificó para el bien de la sociedad como figura política y literaria, y por otro lado se empeñó en aprovechar intensamente de los placeres sensuales que nos ofrecen nuestros días en la tierra. Como dice ´Zorba´:
"Un hombre necesita un poco de locura, si no nunca se atreverá a cortar la soga y ser libre".
("Zorba The Greek", con Anthony Quinn, dirigida por Michael Cacoyannis)
Acabo de ver el partido contra Arsenal en nuestra cancha. Tenía la esperanza de que íbamos a poder ganar a pesar de lo mal que anda jugando nuestro equipo en este torneo, porque Arsenal venía perdiendo 4 partidos seguidos y jugando casi tan mal como San Lorenzo. Como nos había hecho Racing a nosotros la semana pasada, a ellos también le había metido cuatro goles River. Me gustó que por fin nuestro técnico puso una alienación para jugar al ataque en las dos partes del partido, pero parecía que los jugadores ya no se acordaban como se hace eso, que hay que presionar el partido entero. Capaz que hubiera sido bueno ponerlo antes a Furch, pero no creo que el equipo estaba tan bravo como para meter en peligro a ningún adversario -- con o sin delanteros frescos. Nuestra puntería fue penosa. Por suerte la de Arsenal también fue horrible. Uno de los partidos más feos que he visto en mucho tiempo. No perdimos, pero creo que jugamos peor que en Avellaneda la semana pasada. Aparte de Kalinski y Buffarini los vi perdidos a casi todos nuestros jugadores durante gran parte del encuentro. Es verdad que Lunati -- un árbitro frecuentemente inquietante por su falta de buen juicio -- tenía que haber cobrado penal sobre Stracqualursi, pero San Lorenzo no mereció más que el punto que consiguieron. Me acordé del partido contra Arsenal en junio de 2007, la victoria que nos dio el campeonato. ¡Como atacábamos entonces, cuánta energía colectiva! Extraño la autoestima de ese equipo.
Creo que le ha quedado bastante obvio a cualquiera que vio el partido contra Arsenal y los cinco o seis anteriores del CASLA que los jugadores no confían en sí mismos. Para mí está claro que tienen talento, pero parece que les cuesta mantener la fe en su capacidad para mantener posesión y trabajar con creatividad en la cancha como grupo. No los veo relajados y enfocados, no veo que se les haya infundido el espíritu colectivo que lleva al juego armonioso. No parece que se divierten o que aman a la pelota. No hay soltura, no arman jugadas con optimismo y alegría. La verdad es que transmiten incomodidad y cierta desesperación casi desde el arranque de cada partido. Es como si no tuvieran ideas claras, que no están listos para jugar como lo saben hacer. Ponen mucho huevo individualmente, eso sí, pero el equipo parece estar generalmente desconcertado, plagado de dudas que no hacen más que alimentar a la inseguridad colectiva. Es lógico pensar que los jugadores sienten mucha presión a estas alturas, con San Lorenzo anclado en la zona de posible descenso -- especialmente cuando juegan en casa -- pero no dan la impresión de sentirse bien preparados y respaldados como grupo al salir del vestuario.
En los rodajes de cine he aprendido que lo que no se prepara antes de empezar-- lo que no se ha ensayado, hablado y entendido con antelación -- no se va a poder organizar o poner en marcha muy bien cuando ya empezó la filmación. Por mucho que quiera cambiar de rumbo el director, por mucho que grite y mueva la cámara por todos lados buscando ángulos improvisados a lo loco, el rodaje no tendrá buen ritmo, no tendrá cohesión. Es como un tren o un gran barco que sale de la estación o el puerto: ya emprendido el viaje no hay lugar para cambios importantes. Si el director no se ha comunicado claramente con sus actores y su equipo técnico antes del rodaje, a ellos les costará encontrar un ejemplo a seguir, no sabrán como confiar en su jefe. Que el director después salga a echarles la culpa a los actores, a los productores, a los críticos o a los espectadores cuando la película le sale mal no cambia nada. Los que estuvieron en el rodaje saben lo que pasó. Si resulta que el emperador está en bolas, tarde o temprano todo el mundo se da cuenta. El buen ejemplo hay que darlo antes, durante, y después del trabajo. Es lo que hacen los directores más grandes, los históricos.
A ver, ¿qué pasa con San Lorenzo últimamente? Lo que yo voy viendo, escuchando y pensando: El partido contra Racing fue un desastre total, pero al menos consiguió por fin la directiva del CASLA que nuestro D.T. no cortejara a los medios para sumar más papelones mediáticos a los deportivos de nuestro equipo. Después del empate con Arsenal por suerte tampoco dijo mucho. La verdad es que estuvo extrañamente discreto, diciendo que estaba conforme con el equipo, que pensaba que andaba bien. Aunque eso no se entiende para nada porque el equipo acababa de jugar malísimo, es un alivio ver que este hombre se autocensura y ahora solo pronuncia tales pavadas inofensivas. Hace dos semanas, por ejemplo, después de la derrota contra Vélez, hubiera sido mucho mejor que el técnico no saliera a declarar nada, pero no pudo aguantar ni un minuto después del partido. Se metió con la hinchada Cuerva, diciendo que "Pareció una práctica. Se escuchaban más mis gritos dando instrucciones que a la gente" -- una mentira particularmente vergonzosa. Y lo que había hecho después de nuestra derrota como visitante en Rosario ante Newell´s, echándole la culpa al referí a grito pelado, también fue de vergüenza. Con esos disparates intentaba distraernos de su pobrísimo manejo del equipo. Tal comportamiento no es digno del técnico de un equipo importante. Menos mal que ahora se comporta con mucha más discreción.
Cabe discutir si sus planteamientos son o no son demasiado temerosos en general -- hasta cierto punto reconozco que esa es una cuestión de gustos personales de cualquier aficionado -- pero los dramas mediáticos que nuestro técnico suele montar cuando tiene rienda suelta son actos de un profesional frustrado y a la deriva. No parece entender lo que es San Lorenzo, lo que sentimos los Cuervos en las buenas y en las malas, y desafortunadamente no ha podido mostrar que tiene chapa de grande. Menos mal que ahora paró de meterse con la prensa, porque la "puerta grande" por la que decía querer salir era, sencillamente, su incansable boca. Por favor que no vuelva a autoelogiarse por no haber descendido a la "B" después del torneo anterior. Lo que pasó en la última fecha con Banfield y Rafaela, y la garra de los jugadores de San Lorenzo, tiene más que ver con la permanencia del club en la Primera División que la dirección de nuestro técnico. No jugamos bien contra San Martín en la última fecha del torneo, pero tuvimos suerte. No jugamos muy bien contra Instituto de Córdoba en la Promoción tampoco, pero por suerte el rival estaba fundido y pasando por una racha infernal. Tuvimos suerte, mucha suerte. Nuestro técnico podría haberlo reconocido, pero eligió hacerse el gallo cancherito con los medios y exigir todos los méritos para sí mismo. La directiva actual de nuestro club, como la anterior, le ha traído los jugadores que decía necesitar y lo ha respaldado públicamente. Incluso la orden que le dio recientemente nuestro presidente de no hablar más con los medios sin permiso fue tanto para protegerle a él como al club.
Quedan nueve partidos en este torneo. Todavía hay tiempo para salir de la zona de descenso y para conseguir lo más importante, que es recuperar la autoestima y el buen juego de equipo. Caruso Lombardi y sus jugadores pueden aprovechar las oportunidades y el tiempo que tienen por delante. Los Cuervos estamos para apoyarlos, para darles toda la fuerza y el coraje que podamos transmitirles.
Brasil: Flamengo, Vasco, Fluminense, Botafogo (100% Carioca) Rio > Säo Paulo
MENGÃO TRI DA AMÈRICA: https://www.youtube.com/watch?v=1RlVt8zJhXQ