1001 anécdotas que pintaron el fútbol colombiano de azul
Mario Neira es un hincha acérrimo del cuadro ‘embajador’ desde que tenía uso de razón ha dedicado gran parte de su vida a recopilar datos y notas sobre Millos, la pasión de su vida, por eso publicó un práctico y amigable libro que será la delicia de la parcial azul y de los amantes del fútbol.
Este bogotano de padre santafereño pero de corazón azul, se inclinó desde muy joven por la divisa ‘embajadora’, por eso su texto es un homenaje a Millos, el club de sus amores. Mario explica cómo surgió la idea de escribir ‘Las 1001 anécdotas de Millonarios’: “Es el sueño de un hincha que quiere transmitir todas las vivencias que tiene sobre el equipo que quiere desde pequeño. Un amigo, Jorge Consuegra, me convenció de escribir el libro y así nació”.
Dentro del universo de anécdotas que recopiló este amable bogotano, recuerda una con particularidad: “Yo creo que es con la cerramos el libro: la fiesta de la estrella 14 en el Simón Bolívar, porque ese día convergieron en el parque personas de todas las clases. No hubo desmanes ni muertos, y demostramos que entre los hinchas de Millonarios, no hay diferencia de clases. Fue algo simplemente inolvidable”.
Como es lógico, también existen vivencias tristes y más si ellas tienen que ver con la muerte de los ídolos que marcaron una época en Millonarios, como lo son Juan Gilberto Funes o Pedro Antonio Vivalda. Esos jugadores que representaban la casta y la clase que tenía el equipo, décadas atrás. Sobre esos tristes episodios Neira relata: “La muerte de Alberto Pedro Vivalda que se suicida, el fallecimiento de Juan Gilberto Funes, que muere tan joven, son anécdotas dolorosas, pero hay que contarlas también”.
Y claro también tienen que existir anécdotas feas y malas, en el caso de Millonarios, varias de ellas se han relacionado con el arbitraje. El autor de libro relata sobre este tema: “Los árbitros que se nos volvieron inolvidables porque nos metieron la mano, como por ejemplo Hernán Silva en la Copa Libertadores de 1989 contra Nacional; Rufino en la Libertadores del 73 contra San Lorenzo de Almagro acá en el Campín, y Gilberto Aristizabal que siempre trató de perjudicarnos. Son temas que siempre pasan con los árbitros porque en el fútbol todo es pasión, y no hay que olvidar el dicho: ‘el árbitro siempre está para fallar’”.
Durante esta vida de recortes de revistas y periódicos, hay un sitio que se convirtió en parte de la vida de Mario Neira, así que el reconocimiento para un mítico recinto bogotano no puede faltar: “Yo me inscribí en la Biblioteca Nacional, y disfruto mucho ir allá, porque siempre le prestan a uno el periódico físico lo cual para mi es una profunda emoción porque uno recuerda más las vivencias. Al cabo de unos días empezaron a salir los hinchas y las hinchas de Millos, que me ayudaron y se identificaron con mi trabajo. Así que la gran anécdota es la cantidad de gente que he ido conociendo que comparte nuestro mismo sentimiento, he conocido gente increíble”.
De la época del ‘Dorado’ hay una anécdota que es inolvidable para Mario Neira, y tiene que ver con Néstor Raúl Rossi. Sobre este particular comenta: “Fue tal su apuro de venirse a Bogotá, que cuando desempacó se dio cuenta que había dejado los guayos, y en esa época no se conseguía ese tipo de indumentaria en Colombia, y fuera de eso el calzaba 46, así que tuvo que llamar a un amigo a Buenos Aires para que le enviara con el primer piloto unos botines para poder debutar”.
Pero ahí no paran las anécdotas del jugador porteño, así que siempre hay hechos que dibujan mejor el cambio de las cosas con el transcurrir del tiempo. Sobre la forma en que se manejaba el dinero en esos días relata que: “En esa época no habían ni cajeros, ni trasferencias, así que les pagaban el dinero por ventanilla. Él guardaba una parte para sus gastos y la otra la enviaba a sus familiares. En una carta metía la plata la doblaba y luego la envolvía en papel carbón. La metía en el sobre y luego la enviaba por correo. Posteriormente, se iba a rezar a la Iglesia más cercana y oraba para que el sobre llegara a su destino. Rossi dice que nunca le falló”.
Fiel a la tradición de antaño donde el fútbol no era un caldo de cultivo para la división y las peleas como lo es ahora, el autor del libro relata cómo compartió con un hincha de Independiente Santa Fe una anécdota sobre los ‘embajadores’, que relató un ‘cardenal’: “Vino un señor hincha ‘albirojo’, estuvimos conversando y me contó que en su juventud, fue cajero del Banco de Bogotá en el centro, y me contaba, que allá iban a cobrar el sueldo los jugadores del ‘Dorado’, dijo que a Pedernera le pagaban 3.000 pesos mensuales. Fue tal la pasión que despertaron que los jefes no sólo del banco sino de edificios públicos, mandaron a poner letreros que decían: ‘Prohibido hablar de fútbol y de Pedernera’”.
Este transcurrir entre libros, hinchas, la Biblioteca Nacional y el Campín, podría ser foco de distancia entre Mario y su esposa; sin embargo, con naturalidad acepta que “la señora ya se acostumbró”. Sobre el particular relata: “Ella ya se resignó, de hecho me colaboró muchísimo con el libro para preparar las anécdotas; revisaba, escribía a computador, y ahora está disfrutando del éxito que está teniendo el libro porque es parte de ella y de nuestras dos hijas. Es un trabajo que hizo la familia Neira en equipo”.
Al tocar el tema de la hinchada, Mario Neira dice que le gustaría escribir otro libro pero sólo en honor a los hinchas porque según él, Millonariosa pesar de tener la historia, los títulos y el reconocimiento del más veces campeón no sería lo que es, de no ser por sus hinchas. Y con ese homenaje a la parcial embajadora termina la charla: “Los hinchas que tienen recursos, se dieron el lujo de traer en 2004 a River Plate, para hacer un homenaje a Amadeo Carrizo. Es el único homenaje que se le ha hecho a Carrizo en vida, que más se puede decir”.
Brasil: Flamengo, Vasco, Fluminense, Botafogo (100% Carioca) Rio > Säo Paulo
MENGÃO TRI DA AMÈRICA: https://www.youtube.com/watch?v=1RlVt8zJhXQ